Diversificando la Renta Fija

Normalmente el núcleo de la Renta Fija en nuestras carteras consiste en un fondo de bonos gubernamentales de la zona euro, siendo en muchas ocasiones el único que necesitaremos. Sin embargo, una vez que el porcentaje que la RF representa en nuestra cartera va creciendo, por ejemplo a partir de un 30%, puede ser buena idea diversificar un poco. La función principal de la RF es amortiguar las fuertes caídas de la Renta Variable, por lo que cuanto más estable consigamos que sea su evolución, mejor cumplirá esa función. Y podemos conseguir una mayor estabilidad si nuestros bonos tienen características ligeramente distintas (dentro de que sean gubernamentales), que les llevan a ganar o perder valor en distintos momentos, por estar expuestos a distintos factores.
Estos diversos tipos pueden ser, por ejemplo, bonos globales con la moneda cubierta, bonos ligados a la inflación, o bonos de una mayor calidad crediticia que la que tienen de media los bonos de gobiernos euro.
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Efecto de las comisiones a largo plazo

Cuando se quiere estimar lo que va a suponer a largo plazo para nuestra cartera una determinada comisión anual, ya sea porque se eligen diferentes productos (p.ej. ETF vs FI) o porque se delega la gestión, normalmente las “cuentas” se hacen algo así; supongamos una rentabilidad del 6% y una comisión anual del 0,40% durante 25 años:
((1+6,40%)^25 / (1+6%)^25) -1 = 9,87%
es decir, el capital acumulado después de 25 años estimamos que sería un 9,87% mayor en caso de elegir la alternativa más barata.

El problema es que esta estimación está suponiendo que no se van a hacer aportaciones a la cartera durante ese periodo, lo cual creo que no es aplicable a la gran mayoría de nuestros casos. Para hacer la estimación de lo que acumularíamos si hacemos aportaciones regulares, debemos utilizar la fórmula que calcula el capital final de una renta (pospagable):

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¿Existe la inversión pasiva?

Últimamente, algunos de los damnificados por la irrupción de un estilo de inversión que amenaza sus ingresos están llevando a cabo una labor de crítica y descrédito de dicho estilo, comenzando por algo que les debe de parecer muy grave, y es que el nombre por el que normalmente se conoce a dicho estilo de inversión, designa algo que no existe. Nos dicen que la “inversión pasiva” no existe, que no se puede llevar a cabo en la práctica. Pues estupendo para ellos entonces, no tienen de qué preocuparse. ¿O sí?.
Llámese inversión pasiva, inversión indexada, o como a cada uno más le guste… ALGO debe de haber detrás de esos nombres… si no, no estarían así de nerviosos, no habría nada que criticar, ni nada de que defenderse. Sigue leyendo

Fondos de inversión indexados

Los fondos de inversión indexados tratan de obtener la misma rentabilidad que la del índice al que siguen. Para ello, compran y mantienen en sus carteras todas (o una muestra representativa de) las acciones (o bonos) que componen dicho índice.

Si nosotros admitimos que no somos capaces de saber qué  acciones van a comportarse mejor que otras, una opción razonable es invertir en todas ellas, ya sean todas las de un país (España), todas las de una región (Europa) o, por qué no, las de todo el mundo! En unos periodos serán unas acciones las que suban más, en otros periodos serán otras, pero si mantenemos siempre todas, a largo plazo nuestra cartera irá creciendo con las aportaciones de unas y otras. Sigue leyendo

Qué renta variable?

Una vez hemos elegido una distribución concreta entre renta variable y renta fija, ahora debemos concretar qué activos utilizaremos en cada uno de dichos apartados.
Vamos a partir de un par de conceptos:
ignorancia: las acciones, y las bolsas de los distintos países, suben y bajan continuamente, y lo mejor que podemos hacer es reconocer que no tenemos ninguna forma de predecir qué acciones subirán, cuales bajarán, ni cuando se producirán dichos movimientos. En realidad, por mucho que cientos o miles de supuestos expertos te digan lo contrario, prácticamente nadie tiene la bola de cristal necesaria para realizar ese tipo de predicciones, y no hay más que comparar sus periódicas recomendaciones con lo que después ha sucedido en los mercados para convencerse de ello.
diversificación: o lo que es lo mismo, no poner todos los huevos en la misma cesta. Todas las inversiones, sobre todo las de renta variable, conllevan un riesgo, y una de las reglas básicas es la de evitar concentrar dichos riesgos en unas pocas “apuestas”. Unas acciones se revalorizan  cuando otras se deprecian, la bolsa de un país sube cuando la de otro baja, de modo que una forma de reducir el riesgo que asumimos al invertir en renta variable es diversificar, invertir en el mayor número de acciones distintas posible.

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¿Cuánta renta variable?

Como comentaba en la entrada anterior, la primera y más importante decisión será determinar qué porcentaje de nuestra cartera estará invertido en renta variable. Ésta será la parte de la cartera que contribuirá más decisivamente a su rentabilidad a largo plazo (sobre todo en el entorno de tipos de interés históricamente bajos como los que “sufrimos” en la actualidad), pero también es la que nos puede dar mayores disgustos cuando se produzcan importantes caídas en los mercados (y ten por seguro que se producirán varios “desplomes” a lo largo de los años). Sigue leyendo

Acciones, fondos de inversión, planes de pensiones, …

Acciones, fondos de inversión, planes de pensiones, depósitos, letras de tesoro…

Muchas son las opciones, y difícil saber cuál elegir, y sobre todo, por qué elegirlas.

Las entidades financieras nos dicen que nos van a asesorar y recomendar los productos que mejor se adapten a nuestras necesidades, pero en realidad lo único que hacen es vendernos lo que a ellos más les conviene en cada momento. Es por ello que debemos decidir nosotros mismos en qué invertiremos nuestro dinero.

El tipo de producto que más utilizaremos serán los fondos de inversión, que tienen una serie de ventajas sobre el resto de opciones (diversificación, liquidez, fiscalidad, etc.) que más adelante iremos explicando.

Como comentaba en la anterior entrada, de lo que aquí hablamos es de la construcción de una cartera de inversión para nuestros ahorros a largo plazo, utilizando dinero que no vayamos a necesitar de aquí a 10 años al menos. Complementar una pensión de jubilación que no parece que vaya a ser capaz de mantener el nivel de vida que tenemos durante nuestra vida laboral, sería el más probable destino de estas inversiones. Sigue leyendo