Diversificando la Renta Fija

Normalmente el núcleo de la Renta Fija en nuestras carteras consiste en un fondo de bonos gubernamentales de la zona euro, siendo en muchas ocasiones el único que necesitaremos. Sin embargo, una vez que el porcentaje que la RF representa en nuestra cartera va creciendo, por ejemplo a partir de un 30%, puede ser buena idea diversificar un poco. La función principal de la RF es amortiguar las fuertes caídas de la Renta Variable, por lo que cuanto más estable consigamos que sea su evolución, mejor cumplirá esa función. Y podemos conseguir una mayor estabilidad si nuestros bonos tienen características ligeramente distintas (dentro de que sean gubernamentales), que les llevan a ganar o perder valor en distintos momentos, por estar expuestos a distintos factores.
Estos diversos tipos pueden ser, por ejemplo, bonos globales con la moneda cubierta, bonos ligados a la inflación, o bonos de una mayor calidad crediticia que la que tienen de media los bonos de gobiernos euro.

Los bonos globales con la moneda cubierta son interesantes diversificadores, porque los tipos de interés de otras monedas tienen habitualmente ciclos distintos de subida y bajada que el euro, y esa descorrelación nos permitirá que parte de nuestra cartera RF amortigüe las caídas de los bonos euro cuando los tipos suban en nuestra zona. El caso actual es un ejemplo claro de este distinto ritmo en la evolución de los tipos de interés: mientras que en USA llevan un par de años con subidas, aquí no se espera que comiencen a subir hasta finales de este año o principios del que viene.

Últimamente veo que se ha puesto de moda despreciar los bonos globales apelando al coste de la cobertura. Creo que se está exagerando la importancia de este coste, no sé si porque tampoco se conoce adecuadamente, así que voy a intentar comentarlo un poco.
Los fondos realizan la cobertura de divisas usando derivados, concretamente, mediante contratos forward de divisas (normalmente mensuales). El “coste de la cobertura” tiene dos componentes principales: el coste propiamente de la transacción, que consiste en la horquilla de oferta-demanda, y lo que se podría denominar el rendimiento de la cobertura, que realmente puede ser positivo o negativo.

El coste de la transacción es relativamente pequeño cuando las monedas que cubrimos son las “desarrolladas” (dólar, yen, franco, etc.), y mayor para las “emergentes”. En este interesante estudio de Vanguard, Going global with bonds: Considerations for euro area investors, en el que hablan de los beneficios para los inversores euro de esta diversificación, estiman que el coste de cubrir el riego divisa respecto al euro para la cartera Global Aggregate fue sólo de un 0,03% anualizado (entre el 2001 y el 2012).

En cuanto al rendimiento de la cobertura, su valor depende de la diferencia entre los tipos de interés del par de monedas involucradas. Por ejemplo, cuando nosotros cubrimos el dólar respecto al euro, el contrato forward equivaldría a pedir un préstamos en dólares, y abrir un depósito de valor equivalente en euros. Es decir, durante la duración del contrato estamos “pagando” el tipo de interés del dólar, y recibimos el tipo del euro. Dado que el tipo del dólar es mayor que el del euro, el rendimiento de la cobertura es negativo. Sin embargo, cuando cubrimos el franco suizo, como sus intereses son más bajos que los del euro, el rendimiento es positivo.

A largo plazo la rentabilidad que obtenemos utilizando sólo bonos “locales” (circulito gris en el gráfico), o utilizando bonos globales con la divisa cubierta (circulito verde), es similar, pudiendo ser algo mayor o menor en función de la evolución de los tipos de interés (más que en función de los costes de transacción):
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(imagen obtenida de otro estudio similar, más detallado aún, dirigido a los inversores USA:
Going global with bonds:The benefits of a more global fixed income allocation)

En cuanto a los bonos ligados a la inflación, no me voy a enrollar, ya que son mejor conocidos, nos aportan protección frente a subidas inesperadas de la inflación, y también van aportando diversificación, pues su evolución a corto plazo va ligada a las expectativas de evolución de la inflación, que pueden provocar comportamientos diferenciados entre ellos y los bonos nominales. Este es un artículo del blog de Indexa que los explica:
https://blog.indexacapital.com/2017/03/ … inflacion/

Por último, los bonos de alta calidad crediticia también pueden ser un complemento interesante para una RF basada en el clásico fondo de RF euro gubernamental. Aproximadamente un tercio de la cartera de este último está en bonos de países del sur de Europa, cuyas valoraciones sufren mucho en cuanto aparecen noticias negativas en relación a la continuidad de la eurozona o similares. En estos casos, los “bonos del Norte” aportan un muy interesante contrapeso a las caídas del fondo euro gov. Las elecciones italianas del año pasado han sido un buen ejemplo de esto:
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Desde luego todos estos sesgos no son necesarios, se puede “vivir” sin ellos, pero sí creo que es interesante plantearse la adición de uno o varios de ellos a nuestra RF, sobre todo según ésta va aumentando su participación en nuestra cartera.

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